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Ha acogido en la última década 25 rutas regulares que han enlazado con 22 destinos de 11 países europeos

CASTELLÓ. El aeropuerto de Castellón cumple este lunes, 15 de septiembre, el décimo aniversario del inicio de los vuelos regulares, que han posibilitado la llegada y salida de más de un millón y medio de pasajeros. El conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, Vicente Martínez Mus, ha manifestado que el balance de este periodo "es satisfactorio, ya que se han logrado avances sustanciales y un crecimiento continuo", según un comunicado de la Generalitat.
Martínez Mus ha señalado que la instalación "se ha consolidado como puerta de entrada a la provincia de Castellón, erigiéndose en aliado del sector turístico al conectar con nuevos mercados emisores". Asimismo, ha dicho, "ha favorecido la internacionalización del tejido productivo y la movilidad de los castellonenses". Respecto al tráfico comercial, el conseller ha recordado que el aeropuerto opera este año el mayor número de vuelos de su trayectoria y prevé superar, por primera vez, la barrera de los 300.000 pasajeros.
Además, ha destacado la apuesta por la diversificación, a través de la llegada de compañías de la industria aeronáutica, y la apuesta por el sector aeroespacial y la innovación, con iniciativas como la incubadora de empresas de la Agencia Espacial Europea. Martínez Mus ha resaltado el impacto y retorno positivo de la infraestructura en la provincia, y ha citado un informe del IVIE que refleja que por cada euro invertido por el aeropuerto se generan más de cuatro euros de renta en el territorio.
"En definitiva, el aeropuerto se está consolidando como un polo de crecimiento que va a ir a más con el respaldo de la Generalitat", ha afirmado el conseller, quien ha apuntado que estos logros "dan la razón a los que defendimos desde el principio la necesidad e importancia de la infraestructura, frente a aquellos que la cuestionaron y criticaron". El primer vuelo regular de este aeropuerto lo operó la aerolínea Ryanair el 15 de septiembre de 2015, correspondiente a la ruta de Londres, una conexión con la capital británica que sigue vigente y es la más veterana del aeropuerto.
Este aeropuerto ha acogido en la última década 25 rutas regulares que han enlazado con 22 destinos de 11 países europeos. Estas líneas regulares han supuesto más de 10.500 operaciones y han generado más de un millón y medio de pasajeros, según la Generalitat. La instalación opera en este 2025 el mayor número de vuelos de su trayectoria, correspondientes a 14 rutas regulares, y en los ocho primeros meses del año se han contabilizado 221.704 usuarios.
castellonPlaza
Opinión
EL BILLETE Javier Alfonso
Para quien no conozca el asunto, aquí están los hechos:
–À Punt grabó la tarde de la Dana lo que se conoce como imágenes recurso o, en el argot periodístico, un ‘mudo’. En total, seis minutos.
–La televisión pública valenciana ha utilizado esas imágenes como fondo de informaciones sobre la Dana pero nunca ha emitido el sonido, aunque la cámara sí lo recogió.
–Ciudadanos, personado en la causa de la Dana, solicitó el 5 de septiembre a la jueza instructora que requiriera a À Punt el audio de esa grabación. El día 8, la jueza rechazó la petición al considerar que "entraría dentro del secreto profesional de los medios reconocido constitucional y jurisprudencialmente".
–Dos días después, RTVE emitió parte de las imágenes con el sonido.

Vaya por delante que lo que hizo RTVE es lo que habría hecho un servidor –pero ofreciendo los seis minutos– y creo que cualquier medio de comunicación que hubiese tenido acceso a las imágenes y al audio.
La controversia está en qué deberían haber hecho los profesionales de À Punt, atrapados por el conflicto entre la ética profesional y el conocimiento de una prueba que puede ser relevante para la causa.
Un conflicto que me recuerda al de Yo confieso (1953), la película de Alfred Hitchcock en la que Montgomery Cliff encarna a un sacerdote al que un asesino le confiesa un crimen del que luego es acusado el propio sacerdote. Obligado al secreto de confesión, el cura se arriesga a ser condenado antes que delatar al verdadero asesino.
Para quien no sea periodista o no sepa lo que es la ética y la deontología profesional –o le importe un pimiento–, la situación quizás no sea fácil de entender.
Un ‘mudo’ es un acuerdo de los profesionales de la información, en este caso los camarógrafos y los responsables del medio donde trabaja, con las personas que autorizan tomar esas imágenes. Se graba la imagen pero no el sonido. Y si la cámara registra el sonido, en ningún caso se emite ese sonido.
Los ‘mudos’ se hacen, por ejemplo, antes del inicio de un juicio, en las entrevistas en La Moncloa entre el presidente del Gobierno y otro mandatario o en el primer Consejo de Ministros de una legislatura. Se permiten para que las televisiones tengan imágenes con las que acompañar noticias de hechos que se producen a puerta cerrada. Las imágenes se toman durante varios minutos y, para que haya movimiento, los protagonistas hacen de figurantes, a veces gesticulan y hablan entre ellos, generalmente de cosas intrascendentes. Saben que les están grabando pero confían en que no les están escuchando.

El Cecopi autorizó la entrada de À Punt para hacer un ‘mudo’ poco antes de las siete de la tarde del 29-O y se dejó grabar mientras trabajaba, al contrario de lo que es lo normal, que es hacer el 'mudo' antes de empezar. Al salir los periodistas de la sala, una responsable de prensa de la Generalitat les recordó que el sonido no se podía emitir.
El libro de estilo de la Cadena Ser, publicado en 2017 con el título En antena. Libro de estilo del periodismo oral (Taurus), recoge en su punto 1.59 lo siguiente: "En los denominados ‘mudos’ (imágenes complementarias tomadas para ilustrar una información), no se podrán oír las palabras de quienes han sido grabados si ellos no tenían conocimiento de que tales expresiones estaban siendo registradas. Estas imágenes se archivarán tras haberles borrado el sonido, a fin de evitar accidentes posteriores".
Según me comentaba el otro día un exdirectivo de RTVE, en la década de los noventa se tomó en la televisión pública estatal la decisión de borrar el sonido de los ‘mudos’ para, como dice el manual de la Ser, evitar "accidentes".
Accidentes como el que le ocurrió a la Agencia Efe en 2007 cuando distribuyó unas imágenes de una entrevista que Federico Jiménez Losantos le había hecho a Mariano Rajoy en la Cope sin darse cuenta de que no había borrado el sonido de unas palabras de Rajoy sobre Zapatero dichas fuera de la entrevista y en tono coloquial. Lo que era un ‘mudo’ se convirtió en noticia en varias televisiones, lo que llevó al presidente de Efe, Álex Grijelmo, a admitir el error y disculparse ante Rajoy.
Alguien puede pensar que, con 229 fallecidos, hablar de ética periodística es una frivolidad, pero no lo es. Si aceptamos que una televisión puede emitir el sonido que ha grabado en un ‘mudo’ cuando considere que es relevante, acabamos con la confianza, con los ‘mudos’ y con lo que queda del periodismo.
Por lo tanto, los profesionales de À Punt y los responsables de la cadena hicieron lo que tocaba desde el punto de vista de la deontología profesional, como lo hicieron el día de la Dana con un trabajo ejemplar. Fue su reacción airada contra RTVE lo que no tuvo sentido. Ellos habrían hecho lo mismo de haber sido al revés.

Además, la difusión del sonido del ‘mudo’ por parte de À Punt no era necesaria para que esa prueba, que existe, llegara al juzgado de Catarroja que instruye la Dana. La podía haber solicitado la jueza, cosa que rechazó expresamente dos días antes de que RTVE emitiera las imágenes y que ahora sí ha pedido.
Un audio que, por otro lado, no sabemos qué importancia puede tener en la causa penal, más allá de confirmar que Salomé Pradas participó en la elaboración del mensaje Es-Alert a las siete en punto de la tarde, hora y once minutos antes de lanzarse. Porque no hemos visto los seis minutos enteros del ‘mudo’ ni conocemos qué declaró exactamente la exconsellera ante la jueza el pasado 11 de abril, puesto que solo contamos con un resumen de su comparecencia.
Por cierto, ¿dónde estaba Mazón a esa hora?
castellonPlaza