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GALONES PARA la última hornada de joves socialistesLa Generación Pelayo
Ximo Aguar
VALÈNCIA.
Febrero de 2004. Dos jóvenes estudiantes de Derecho que apenas acaban
de conocerse conversan de política durante una noche en la discoteca
Woody, uno de los templos universitarios de aquellos días. En el fragor
de la charla –y con alguna copa de por medio- ambos se confiesan
simpatizantes socialistas y seguidores de José Luis Rodríguez Zapatero. Solo unas pocas semanas después, así lo recuerdan los protagonistas, la actual vicealcaldesa Sandra Gómez (València, 1985), y el ahora secretario de Organización del PSPV, José Muñoz (València,
1985), acudían a la sede de Joves Socialistes situada en la calle
Pelayo número 15 y se afiliaban a la organización juvenil próxima al
PSOE.
Aunque muchos de los que pasaron
por aquel destartalado local tienen ahora cargos orgánicos e
institucionales, la generación aglutinada en torno a Muñoz y Gómez –que
además fueron pareja durante varios años- ha destacado por avanzar de
forma vertiginosa en muy pocos años. Quizá el propio desgaste del
denominado ‘lermismo’, que ahora en buena parte se ha convertido en
‘ximismo’ –de Ximo Puig-, ha provocado una reacción de
buscar una segunda línea –ya casi primera- que represente una renovación
y, en cierto modo, también la continuidad, dirigida a quitarle arrugas
al propio presidente de la Generalitat. Una misión, así lo apuntan los
últimos hechos, que parece encargada a la Generación Pelayo.
Valencia Plaza
reúne a algunos de estos jóvenes precisamente en la calle de la
histórica sede abierta en 1995 -abandonada dos décadas después- y que
ahora alberga un comercio de comida asiática. Además de Muñoz y Gómez,
se encuentran el asesor del presidente Puig, Borja Sanjuán (València, 1992); los alcaldes Tania Baños (La Vall d'Uixó, 1990) y Fran López (Rafelbunyol, 1991); la secretaria de LGTBi en la nueva dirección del PSPV, María Sánchez (València 1991), y el secretario general de Joves en València ciutat, Javi García
(València, 1989). Los recuerdos se amontonan e incluso se produce un
efusivo encuentro con el vecino del primer piso del edificio: “Bonilla
no llamaba a la Policía aunque armáramos algo de escándalo… de hecho a
veces bajaba a tomar algo con nosotros y nos avisaba de cualquier cosa
que pasara con la sede. Hasta tenía copia de la llave”, comenta Muñoz
tras saludarlo.
José Muñoz y Sandra Gómez saludan a un vecino de su antigua sede en la calle Pelayo. Foto: EVA MÁÑEZ
Sentados alrededor de una mesa en el bar Los Tanques,
esta representación de una amplia generación coincidente, ya no en sus
fechas de nacimiento, sino en su visión política y sus profundos lazos
personales, habla del 'pelayismo': una corriente dentro del PSPV que,
contrariamente a la tradición del partido, debe su nombre no a una
persona concreta, sino a una localización, un viejo local que
consideraban una segunda casa, un refugio. "Cuando entramos, nos dieron
una charla explicándonos lo que era ser de Joves Socialistes y
advirtiéndonos de que ser de concretamente de Pelayo podía dificultar la
relación con otras agrupaciones", relata Muñoz, quien recalca la
"independencia" de València ciudad frente a la dirección autonómica de
Joves de aquel momento, que venía "más marcada" por el partido. "Ser de
Joves era lo más importante, lo del partido era secundario en ese
momento y teníamos libertad para reivindicar lo que considerábamos",
afirma.
Un recuerdo que refrenda Sandra
Gómez: "Los inicios en Pelayo fueron complicados: parecíamos la aldea
de Astérix, siempre enfadados con todo el mundo. La gran diferencia es
que Pelayo era la única sede propia de Joves, mantenida con nuestras
cuotas, por lo que la independencia económica y física conllevó además
una independencia política, algo que no pasaba con otros núcleos de
Joves que eran más permeables al partido".
Una
de las claves del crecimiento de la corriente nacida en Pelayo, al
menos así lo consideran sus miembros, fue conseguir hacer atractivo un
lugar que hasta entonces había generado recelo. Así lo recuerda Tania
Baños, quien desde la distancia lo define como un "centro neurálgico" de
las Juventudes. "Yo me afilié para el mitin de Zapatero de 2008. Como
regalo del selectivo le pedí a mi madre, que es de Izquierda Unida, que
me acompañara. La primera persona que conocí fue a Samuel Falomir,
ahora alcalde de l'Alcora y también secretario de Organización de
Joves. Poco a poco, me fui uniendo al grupo de Pelayo aunque no militara
en València", relata la alcaldesa de la Vall d'Uixó, un ejemplo de lo
que se fue aglutinando desde la céntrica sede.
Algo
similar le ocurrió a Fran López, ahora alcalde de Rafelbunyol y
probable sucesor de Muñoz al frente de Joves. "Me afilié en 2008 y al
principio pisaba poco Pelayo. Después me fui acercando más junto con
algunos compañeros de l'Horta Nord porque había buen ambiente e hicimos
amistades. En 2012, no tuvimos dudas en apoyar a José (Muñoz) para que
liderara la organización", explica, para coincidir además con la figura
de Zapatero como nexo de unión. "Yo en 2004, con 13 años, cogí el metro y
me fui solo a ver su mitin de campaña. Creo que ilusionar así no está
al alcance de todos", comenta, a lo que añade Muñoz: "No supimos
defenderle bien, reculamos demasiado. Mirad ahora el PP cómo defiende
las medidas que toma aunque la economía no mejore como dicen ellos...".
Más
veterano es Javi García, quien se incorporó en 2005 a Joves. "La
primera vez que vine a Pelayo fue un 14 de abril a un acto que organizó Mar Marín
sobre la República al que vinieron dos combatientes. Tenía 15 años",
rememora, para verse interrumpido por Muñoz: "Yo lo tengo en el móvil
como 'Javi Niño'", afirma entre risas, para recodar: "En la primera
asamblea lo metieron en una lista alternativa a la nuestra, pero al
final se vino con nosotros".
Su
probable sustituta al frente de Joves Socialistes de València ciudad,
María Sánchez, también lleva unos cuantos años en el barco de Pelayo.
"En 2009 fui a afiliarme con un amigo de la universidad. Nos recibieron
Sandra y José, que nos explicaron cómo funcionaba Juventudes y también
qué significaba ser de Pelayo. Además, nos comentaron que estaban
organizando un viaje para el Congreso y pensé: voy con ellos y si me
caen bien me afilio y si no, pues habré visto el Congreso. La verdad es
que me lo pasé genial y me encantaron las charlas políticas que
tuvimos... y hasta hoy".
El
benjamín del grupo es Borja Sanjuán, quien actualmente es secretario de
Organización de València ciudad y asesor en Presidencia. "Yo me afilié
con 15 años. El primer día que llegué a Pelayo vi la sede tan
cochambrosa que pensé que me había equivocado de sitio. Me abrió Alex Vila,
que fue el responsable de Organización cuando José lideraba en Pelayo.
Recuerdo que al poco tiempo me llamó Sandra para que fuera a una escola
d'estiu y pasé de ella", bromea, para añadir: "También recibí el
discurso de lo que significaba ser de Pelayo y aunque en ese momento no
entendí mucho, luego vi que todo cobraba sentido", comenta.
En
esta historia de dos décadas de la sede, de la que esta generación
protagonizó más de la mitad, hay lugar para todo tipo de anécdotas;
especialmente las que surgían en las clásicas fiestas nocturnas que se
convirtieron en un punto de encuentro en la organización. "Teníamos
mucha actividad política, pero Pelayo sobrepasó este ámbito. Las fiestas
que organizábamos en Fallas, Halloween... eran un éxito. Han llegado a
venir desde altos cargos del partido como Ignasi Pla o Leire Pajín
hasta militantes del PP. Es más, mucha gente que venía no tenía nada
que ver con Juventudes y alguno acabó afiliándose", explica Sandra
Gómez, corroborada por Fran López: "Una vez entré a una fiesta en Pelayo
y me encontré a cinco de mi pueblo que no sé cómo habían acabado allí".
"Había buen ambiente. Las cosas surgían sin que se buscaran... por ejemplo, teníamos un himno: 'Sálvese quien pueda' de Vetusta Morla",
señala Muñoz. "Una canción un poco de perdedores", puntualiza Sanjuán,
cuyo comentario es reforzado por Gómez: "La verdad es que casi siempre
perdíamos en todos los procesos del partido... ¡por eso nadie quería
arrimarse a nosotros!", asegura.
Buena parte de Joves Socialistes de la Generación Pelayo junto a Ximo Puig antes de las elecciones de 2015
Centrando la charla -y no es fácil ante la tormenta de anécdotas que surgen en la cita- en la historia de la Generación Pelayo, Muñoz recuerda como punto de inflexión la victoria obtenida frente a la corriente 'alartista' en la lista de delegados a los congresos de 2012. "A partir de ahí, estuvimos más unidos al 'ximismo' aunque, curiosamente, yo saludé por primera vez a Puig entre bastidores el mismo día en el que fue proclamado nuevo secretario general del PSPV", relata Muñoz, lo que considera una prueba de que el espacio que ostentan en el partido se lo han ganado. "Hay gente que te aprecia, te apoya y te promociona, pero no es que te coloquen", aclara el dirigente socialista, que coincide con Sandra Gómez al destacar la figura del concejal de Urbanismo y ex secretario de Organización del PSPV, Vicent Sarriá. "Siempre nos ha querido y ayudado mucho. Fue líder de Joves y siempre ha defendido que mantuviéramos nuestra independencia", recalca la vicealcaldesa.
¿Y la relación de la Generación Pelayo con el ahora ex vicesecretario de Organización, Alfred Boix?
"Yo tuve épocas que ni me hablaba con él al principio. Recuerdo una
vez que nos reunimos para comer un pequeño grupo por una cuestión de
partido y se enfadó conmigo y llegó a levantarse de la mesa: 'Me voy que
no aguanto a este chaval'", relata Muñoz entre risas, para aclarar que
con el tiempo la relación fue "mejorando" hasta hoy, que le ha sucedido
en el área de Organización.
Un
nombramiento en el congreso celebrado en julio que fue acompañado de
otras incorporaciones en la Ejecutiva del PSPV por parte de Joves
Socialistes, que también sumó algunos miembros en el Comité Nacional del
partido. Y es que hay muchos más miembros del 'pelayismo' que no
aparecen en la foto, como el citado Falomir, la directora general del
Instituto Valenciano de la Mujer, Maria Such, o
compañeros de agrupaciones como Elda, Alicante o La Vila, entre otras.
Un centro neurálgico que cerró en 2015 -ahora la sede está en la calle
Túria-, pero donde ya se había hecho el trabajo de forjar a una serie de
'pelayitos' y 'pelayitas' -como ellos se llaman- que ahora empiezan a
ocupar puestos destacados en el socialismo valenciano.