El éxodo continúa y no es solo rural: La mitad de municipios de Castellón pierde población
- La Plana Alta (con 4: Torre d’en Doménech, les Coves, Serra Engarceran y Vilanova d’Alcolea).
Expertos plantean que en los últimos años apenas se gana con inmigración y los pocos jóvenes con ‘arraigo’
El Alto Mijares y El Alto Palancia acaparan el mayor número de municipios "en zona de riesgo", en el nuevo documento que analiza la evolución demográfica desde 1900 a 2025

El Tormo, pedanía de Cirat, municipio situado en la comarca del Alto Mijares. / Mediterráneo

Fijar y atraer población en Castellón es un reto no solo de los pueblos de menos de 100 habitantes, del interior, los que más sufren el éxodo rural, sino también de poblaciones situadas en las comarcas del litoral. Un nuevo estudio, recién presentado, La despoblaciónen la Comunitat Valenciana. Caracterización de Castellón, abarca la evolución demográfica desde 1900 hasta la actualidad y concluye que 87 municipios de la provincia, más de la mitad de los 135 (el 55%), continúan perdiendo población o siguen en riesgo.
El informe analiza una a una las localidades y sus resultados constituirán la base para la estrategia política contra la despoblación que está diseñando la Generalitat, Avant, bajo la coordinaación de Jorge Hermosilla Pla, catedrático del Departamento de Geografía de la Universitat de València, del grupo de investigación del territorio Estepa -con más de 25 años de experiencia- y director académico del Plan Integral del Reto Demográfico de la Comunitat.
Las acciones estratégicas, en unos meses
«Estos análisis nos ofrecen una base rigurosa para diseñar políticas públicas que respondan a las necesidades reales del territorio. Es el diagnóstico, que nos permitirá desarrollar acciones para dar solución. Estamos elaborando, a petición de la Generalitat Valenciana, un documento estratégico que verá la luz en los próximos meses», avanzó el experto.
Hermosilla subrayó que «la despoblación no es un fenómeno puntual ni reciente, sino estructural y prolongado en el tiempo, que afecta especialmente a los territorios del interior y de montaña, alejados de los grandes núcleos urbanos». «Estos municipios están atrapados en una espiral de pérdida demográfica que compromete su viabilidad futura, y con ella, la memoria colectiva y el patrimonio cultural que representan», dijo.

Jorge Hermosilla, en la presentación del estudio. / Mediterráneo
En la radiografía del territorio ha colaborado profesorado de varias universidades y la Generalitat. El documento recoge como, «a pesar de la riqueza en patrimonio natural y cultural, y otros recursos territoriales, los pueblos de Castellón y del resto de la Comunitat se enfrentan a desafíos como el envejecimiento poblacional, unos escasos servicios públicos o densidades demográficas muy bajas, que derivan en una elevada vulnerabilidad socioeconómica. El índice de envejecimiento en estas zonas alcanza el 285%, muy por encima del 138% de lo que es la media autonómica».
Pionero en el estudio de más de un siglo, municipio a municipio
«Por primera vez, se ha hecho un análisis a escala municipal relacionado con el proceso de despoblación, que abarca 125 años, de 1900 a 2025, para identificar realmente cuál es su dimensión. En toda la Comunitat se han identificado 200 municipios con despoblamiento, un tercio del total. Con el paso de las décadas estos territorios se han convertido en desiertos demográficos: con densidades de 10 habitantes por km2, mientras que en la Comunitat la media es de 230/ km2», explicó.
En consecuencia, tan solo uno de cada 50 habitantes de la Comunitat vive en estos territorios «en zona de riesgo». Si en el año 1900, estos municipios concentraban unos 250.000 habitantes; y hoy apenas habitan 110.000», contó.

Son pueblos con una tasa alta de población mayor, necesitada de profesionales de cuidados. / Agencias
Singularidad: también lo sufre la franja interior de las comarcas de la costa
¿Qué ocurre en Castellón? «Pues que prácticamente todo el interior padece el despoblamiento, e incluso se añaden otros de la franja interior de comarcas litorales, lo cual es una singularidad. No hay ningún municipio de la costa que pierda habitantes, pero sí comarcas», apuntó el investigador.
De la gripe de 1918 a la industria y turismo en los 50
La despoblación del interior de Castellón se da a principios del siglo XX coincidiendo con el proceso de urbanización de la costa. El primer éxodo se da con la gripe en 1918 de forma importante y se intensifica a partir de los años 50, cuando empieza la industrialización española. Atraen población los núcleos turísticos del litoral y la industria cerámica. El grueso se va de las montañas a residir al litoral, por motivos de empleo, al Maestrat (turismo); o de Els Ports, a Cataluña (industria).
Un caso paradigmático: l'Alcora versus su comarca, l'Alcalatén
La investigación de la evolución demográfica de Castellón contiene una gráfica que destaca sobre el resto e incluso a nivel de la Comunitat: Mientras la comarca de interior de l’Alcalatén pierde población, su capital, l’Alcora, nodo cerámico, se dispara.

Gráfica comparativa l'Alcora y l'Alcalatén. / Mediterráneo
El listado de Castellón
En el caso de las comarcas de Castellón, figuran en la lista de riesgo, de más a menos:
- El Alto Mijares (con 22 municipios: Arañuel, Argelita, Ayódar, Castillo, Cirat, Cortes de Arenoso, Espadilla, Fanzara, Fuente la Reina, Fuentes de Ayódar, Ludiente, Montán, Montanejos, Puebla de Arenoso, Toga, Torralba del Pinar, Torrechiva, Vallat, Villahermosa, Villanueva de Viver y Zucaina).
- El Alto Palancia (con 20: Algimia de Almonacid, Almedíjar, Azuébar, Barracas, Bejís, Benafer, Castellnovo, Caudiel, Chóvar, El Toro, Gaibiel, Geldo, Higueras, Matet, Pavías, Pina de Montalgrao , Sacañet, Teresa, Torás y Vall de Almonacid).
- Els Ports (14: Castellfort, Cinctorres, Forcall, Herbers, La Mata de Morella, Olocau del Rey, Palanques, Portell, Todolella, Vallibona, Vilafaranca, Villores y Sorita).
- L’Alt Maestrat (con 12: Albocàsser, Ares, Atzeneta, Benafigos, Benassal, Catí, Culla, la Serratella, Tírig, Torre d’en Besora, Vilar de Canes y Vistabella).
- El Baix Maestrat (con 10: Canet lo roig, Castell de Cabres, Cervera, la Jana, la Pobla de Benifassà, la Salzadella, Rossell, San Rafael, Traiguera y Xert).
- La Plana Alta (con 4: Torre d’en Doménech, les Coves, Serra Engarceran y Vilanova d’Alcolea).
- L’Alcalatén (con 3: les Useres, Llucena y Xodos).
- La Plana Baixa (con 2: Aín y Alcudia de Veo).
El profesor Hermosilla confirma que son pueblos que padecen una crisis estructural, es una dinámica que se ha configurado durante décadas y pasa por soluciones pero solo a largo plazo.
Sin bar o escuela en un instante

Página del estudio sobre Portell de Morella, con un gráfico de la pirámide poblacional. / Mediterráneo
Los pueblos de Castellón y del resto de la Comunitat señalados en el estudio, «son territorios muy vulnerables y frágiles, de manera que cualquier cambio en la estructura demográfica puede generar graves consecuencias». Como perder un servicio esencial de un día para otro. «En un pueblo pequeño, de apenas 200 ó 300 habitantes, envejecido, la fragilidad es máxima. Y la dependencia, mayor», indicó.
Y es que ya hay ejemplos en Castellón en los que contar o no con un par de familias puede suponer la diferencia de cerrar o contar con un aula escolar; o dejar de tener un punto de encuentro social como son los bares.
El estudio ha analizado la diversidad de cada localidad, sus fortalezas y hándicaps, como punto de partida a adoptar futuras acciones para evitar la despoblación. Así, el libro contiene exhaustivas fichas de cada pueblo en riesgo: condiciones físicas y principales paisajes; el comportamiento demográfico (evolución, tasa de natalidad baja y mortalidad alta al ser población envejecida, etc.); proporción de inmigrantes extranjeros; estructura económica (de qué viven) y los recursos vinculados con el patrimonio cultural y natural, y su posible relación con el turismo rural, para potenciarlo. De hecho, se han recogido las rutas oficiales de senderismo, que permiten conocer el patrimonio.

Ficha de las rutas de senderismo de Albocàsser, en el informe. / Mediterráneo
Los paisajes de montaña, con pendientes, influyen en la economía local
En Castellón, en sus pueblos, casi todos de montaña, se ha comprobado «el protagonismo adquirido por las pendientes, y ello tradicionalmente ha dificultado las actividades agrícolas; o ha influido en las deficientes comunicaciones y la accesibilidad».
Es una característica común, para Hermosilla, «que en todos se da pluriactividad económica y esta crea empleos: en agricultura, construcción, ganadería, industria tradicional, cooperativas agrarias, servicios públicos o turismo rural», explicó.
«En esos pueblos se ha detectado un alza importante de los inmigrantes extranjeros, gente joven, activa, en busca de empleo en esas áreas y también en cuidados de mayores, una demanda social en aumento en zonas rurales. Por ello, la inmigración está adquiriendo más protagonismo en el mercado laboral loca e implicará un cambio social en estos pueblos a medio plazo, donde uno de cada diez habitantes es extranjero».
Un 70% de jóvenes se plantea irse
El experto recordó que «pese al intento de combatir la despoblación con políticas europeas en los últimos 20 años, con proyectos de desarrollo rural, no se ha evitado el éxodo». «Los jóvenes siguen pensando en irse. Esa es la realidad. Según una encuesta, el 70% de juventud que estudia contempla su futuro en municipios urbanos. Pero si se les da un empleo en condiciones allí, el porcentaje se invierte», determinó.
Frente a la «crisis del sistema rural del interior de Castellón se requieren soluciones globales y realistas», Hermosilla propone «revalorizar el sentimiento de pertenencia a estos territorios. Quien permanece en ellos tiene en común un gran arraigo y consideración de su espacio geográfico vivido, con la voluntad de permanecer en su paisaje».
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