La Carta Magna cumple 47 años.
El PSOE reivindica su espíritu de consenso, su vocación social y su vigencia como guía para ampliar derechos y fortalecer la democracia El 6 de diciembre de 1978, España tomó una decisión que cambió su historia: aprobar, en referéndum, una Constitución nacida del consenso y de la esperanza. Aquel día lluvioso, los españoles y las españolas apostaron por la democracia frente a la imposición, por el diálogo frente a la fractura, y por un proyecto común construido sobre los valores de libertad, justicia, igualdad y pluralismo político.
Fue el pacto de un país que decidió mirar hacia adelante. La Constitución fue —y sigue siendo— una obra colectiva, el reflejo de una sociedad que quiso integrar y no excluir, unir y no dividir. Desde entonces ha permitido construir el mayor periodo de progreso, bienestar y libertades de la historia contemporánea de España.
Cuarenta y siete años después, la Constitución sigue siendo la hoja de ruta del socialismo español. Porque defenderla no es solo celebrarla: es preservarla, actualizarla y hacerla avanzar. Es garantizar que la igualdad, la libertad y la justicia que consagra no se queden en el papel, sino que sean derechos plenamente efectivos para todas y todos.
Por eso, los socialistas reafirmamos nuestro compromiso con un Gobierno que convierte cada artículo constitucional en políticas reales: protección social, becas, servicios públicos, igualdad y lucha contra la desigualdad. Porque la Constitución no se declama: se practica.
Los desafíos actuales —la transformación tecnológica, la emergencia climática, la desinformación, la desigualdad o la exigencia de mayor transparencia— requieren adaptar la Constitución a los derechos del presente. Como hicimos en 1978, debemos escucharnos, dialogar y avanzar. Por eso defendemos su actualización, incorporando: el derecho al matrimonio igualitario; la interrupción voluntaria del embarazo como derecho fundamental de las mujeres, plenamente reconocido y protegido; el blindaje de la sanidad pública universal y gratuita, para impedir cualquier intento de privatización encubierta; la garantía del poder adquisitivo de las pensiones; el reconocimiento del derecho a la seguridad climática y al agua potable, porque las generaciones futuras tienen derecho a heredar un planeta sano.
Porque creemos que la Constitución debe seguir siendo lo que fue desde su origen: un proyecto compartido de convivencia, de igualdad y de ampliación constante de derechos. Frente a quienes la agitan como arma arrojadiza o pretenden relegarla a un marco rígido y excluyente, los socialistas reivindicamos su verdadera esencia: la Constitución es diálogo, integración, justicia y futuro.
En este 47º aniversario, reafirmamos nuestra adhesión a sus valores y nuestra voluntad de seguir construyendo, día a día, un país más libre, más justo y más igual. Porque la Constitución no es un recuerdo: es un mandato. Y cumplirlo es la mejor forma de honrarla.
el socialista
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