China ha financiado, prestado y construido infraestructuras en África, América Latina y otras regiones históricamente olvidadas. Y poco a poco, el yuan empieza a abrirse paso como moneda de pago internacional. No es solo economía: es poder, influencia y un nuevo tablero global.
En este contexto, no sorprende ver a unos EEUU a la defensiva, con líderes que atacan incluso a sus aliados tradicionales.
Cuando el ruido sube tanto, suele ser para tapar una realidad incómoda: un Estado debilitado, con enormes desigualdades internas y dificultades reales para cuidar de su gente.
Mientras tanto, la lucha por los recursos naturales se intensifica. Energía, minerales, tierras… especialmente en países que deciden salirse del guion y mirar más allá del dólar.
No es una historia de buenos y malos.
Es un mundo cambiando de equilibrio.
Antonio Caño Araque
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