De un pueblo de Castellón a conquistar Francia: el queso de 40 euros que ya usan estrellas Michelin como Quique Dacosta
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Cuando el reconocimiento llega desde fuera, y más aún desde —país con más de 400 denominaciones de origen—, el valor del premio se multiplica. Eso es exactamente lo que le ha ocurrido a la quesería artesanal que regentan Óscar Sales y Mayte Rambla en . Su queso azul, La Valltorta, ha sido distinguido con la medalla de plata en el Concours International de Lyon, un logro que ha supuesto “la mejor forma de empezar el 2026”.
La participación en el certamen llegó casi de forma casual, gracias a la recomendación de otra quesería amiga de , San Antonio. “Nos dijeron que nos presentáramos y elegimos el queso azul, pero no imaginábamos que nos lo iban a premiar”. El impacto del galardón no se ha hecho esperar: “Esta semana hemos estado en una feria en y ya se ha notado mucho. La gente ve el premio quiere probar el queso azul”, cuenta el quesero de Tot de Poble.

Imagen del queso de Les Coves reconocido en Francia. / Mediterráneo
El éxito, en su caso, tiene límites muy claros. La quesería Tot de Poble trabaja con un modelo deliberadamente pequeño y artesanal. “No podemos llegar a todo el mundo porque tenemos el tamaño que tenemos y no podemos ni queremos crecer más”, afirma Óscar. La producción anual del queso azul ronda las 300 o 400 piezas, de unos dos kilos cada una, tras un proceso de curación de nueve meses.
A pesar de ello, el queso azul La Valltorta de Les Coves ya se ha hecho un hueco en la alta gastronomía. “Es muy solicitado en hostelería”, señala Óscar, y enumera algunos de los que lo trabajan: Atalaya de , Llavor de , La Salita de Begoña Rodrigo o El Poblet de Quique Dacosta, todos ellos con estrella Michelin.
Calidad innegociable
La quesería funciona con 350 ovejas propias, una cifra que marca el techo de producción. “Tampoco podemos incrementar mucho porque no damos para más”, reconoce. La empresa la forman Óscar y su mujer, Mayte, con la ayuda de dos trabajadores: uno en el corral y otra en la quesería. “No queremos subir a mil ovejas porque perderíamos calidad, que es lo que busca la gente”.
Mayte se encarga principalmente de la elaboración del queso, mientras que Óscar combina el cuidado de los animales, el ordeño y el reparto. “Con lo que tenemos podemos vivir. Trabajando nadie se hace rico, pero es bonito poder hacerlo en nuestro pueblo, porque los dos somos de Les Coves y vivimos de nuestras ovejas”.

Imagen de Óscar con una de sus ovejas. / Mediterráneo
La historia de la quesería está profundamente ligada al territorio y a varias generaciones. “Mi bisabuelo ya tenía animales. Hace 50 años éramos socios de Quesos de y vendíamos la leche”, recuerda Óscar. Más tarde, sus padres continuaron con ovejas de carne y, en el año 2000, la familia apostó por la producción de leche.
La crisis cambió el rumbo del proyecto y en 2012 decidieron transformar toda la leche en queso. “Toda la leche que producimos la transformamos en queso”, explica. Para Óscar, el futuro del sector pasa necesariamente por tener rebaño propio: “Cada vez hay menos pastores. Las queserías que no tienen ovejas tendrán que cerrar porque nadie quiere ser ganadero y trabajar 365 días al año por lo que pagan”.
Imagen del reconocimiento obtenido en Lyon.
Imagen del reconocimiento obtenido en Lyon. / Mediterráneo
Los quesos de Tot de Poble se venden en una horquilla de 25 a 40 euros, según el tiempo de curación. A pesar del premio internacional, Óscar tiene claro que no subirá precios. “Podríamos hacerlo, pero no me lo planteo. Prefiero que la gente nos compre diez quesos durante todo el año que tres más caros”. No es la primera vez que el trabajo de esta quesería recibe reconocimiento. En 2016 ya lograron el segundo premio al mejor queso de España y han sido tres veces finalistas en Madrid Gourmet. Ahora, con una medalla internacional en la mano y sin perder su esencia, Óscar y Mayte demuestran que desde un pequeño pueblo también se puede competir —y ganar— entre los grandes.
Mucho más que queso: catas, visitas y
Además de elaborar diez tipos diferentes de queso, todos de oveja, la quesería ha abierto sus puertas al público. “Hacemos catas y casi todos los fines de semana tenemos visitas”, explica Óscar. Cada año pasan por la finca unos 2.000 escolares, a los que enseñan incluso a elaborar queso fresco. “Es una actividad muy bonita, porque seguramente la mayoría nunca volverán a hacer queso en su vida y es triste que se pierda algo que antes estaba tan interiorizado”, reflexiona.

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