Hunde los precios por debajo de cero
Europa se ahoga en su propio éxito: el boom de las renovables dispara las horas con precios de la luz a cero o negativos
- El auge de la generación renovable provoca un excedente de oferta que hunde los precios por debajo de cero
- Bruselas lo ve como una señal: la generación limpia avanza más rápido que el almacenamiento y las redes
- El fenómeno desafía la rentabilidad de las renovables pero abre oportunidades para la industria electrointensiva

Europa encadena un nuevo récord de horas con precios eléctricos cero o negativos, una señal cada vez más visible de la transformación —y de las tensiones— del sistema eléctrico continental. Durante el segundo trimestre de 2025, los mercados mayoristas europeos registraron 4.407 horas con precios negativos, un 6% más que en el mismo periodo del año anterior, según el último informe trimestral del Market Observatory for Energy de la Comisión Europea.
El fenómeno se concentró especialmente en los meses de abril y mayo, que superaron con claridad los niveles de 2024, mientras que junio mostró una corrección significativa. Aun así, el balance trimestral confirma una tendencia estructural al alza, ligada al rápido crecimiento de la generación renovable y a las limitaciones de flexibilidad del sistema eléctrico europeo.
Las horas cero se producen cuando la oferta de electricidad supera con creces a la demanda, en particular en momentos de elevada producción solar y eólica combinada con una demanda moderada. En estos escenarios, determinadas centrales —especialmente nucleares, térmicas o instalaciones con altos costes de parada y arranque— prefieren seguir produciendo incluso pagando por verter su electricidad al mercado antes que desconectarse. El resultado son precios horarios negativos que, lejos de ser una anomalía puntual, empiezan a formar parte habitual del funcionamiento del mercado.
Los países del norte de Europa vuelven a situarse a la cabeza. Suecia lideró el ranking de horas con precios negativos en el segundo trimestre, apoyada en una elevada producción renovable y una fuerte capacidad hidráulica, mientras que otras zonas con alta penetración solar, como Alemania o los Países Bajos, también registraron numerosos episodios de precios por debajo de cero. En contraste, mercados con mayor dependencia térmica o menor integración renovable presentan una incidencia mucho más reducida.
Desde Bruselas, el diagnóstico es claro: el aumento de las horas cero no es un fallo del mercado, sino una señal de que el sistema eléctrico avanza más rápido en generación limpia que en almacenamiento, redes e instrumentos de flexibilidad. El propio informe subraya la necesidad de acelerar las inversiones en baterías, bombeo hidráulico, interconexiones transfronterizas y mecanismos de respuesta de la demanda que permitan absorber los excedentes de electricidad renovable.
El impacto económico es desigual. Para los consumidores finales, las horas cero no siempre se traducen en precios más bajos en la factura, ya que los costes de red, impuestos y contratos a plazo amortiguan estos movimientos. Para los productores renovables, en cambio, el incremento de precios negativos plantea desafíos crecientes sobre la rentabilidad, especialmente en ausencia de contratos a largo plazo o sistemas de cobertura. A su vez, para la industria electrointensiva, estos episodios abren oportunidades si existe capacidad real para desplazar consumos hacia las horas más baratas.
El auge de las horas cero se suma a otros indicadores que reflejan el cambio de paradigma del mercado eléctrico europeo: una cuota renovable estabilizada en torno al 52%, récords históricos de generación solar y un desplazamiento progresivo del carbón por el gas como tecnología de respaldo. Sin embargo, mientras la transición avanza por el lado de la oferta, el sistema sigue mostrando rigideces en el lado de la demanda y en las infraestructuras.
El mensaje que deja el segundo trimestre de 2025 es inequívoco. Europa ya no se enfrenta solo al reto de producir electricidad limpia, sino al de gestionarla de forma eficiente en tiempo real. Las horas cero, cada vez más frecuentes, se consolidan como el termómetro de un sistema en transición que necesita adaptar su arquitectura si quiere convertir la abundancia renovable en una ventaja económica y no en una fuente de distorsión creciente.
elEconomista.es

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