¿Te imaginas hacer tu propio queso y probar uno galardonado?
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Tras anunciarse la clausura de las sucursales existentes en les Useres y Catí, este jueves se ha confirmado que Vistabella del Maestrat, en la comarca de l'Alt Maestrat, correrá la misma suerte

Una persona saca dinero de un cajero automático. / Archivo

Apenas unos días han bastado para que hasta tres localidades del interior de la provincia de Castellón afronten el cierre de la única oficina de una entidad bancaria que mantenían activa y para quedarse, incluso, sin cajero automático.
Tras anunciarse la clausura de las sucursales existentes en les Useres y Catí, este jueves se ha confirmado que Vistabella del Maestrat, en la comarca de l'Alt Maestrat, correrá la misma suerte y sufrirá la clausura de la única entidad que opera en la poblacion.
"Es una situación límite para el vecindario porque vulnera los derechos de la ciudadanía y nos obligará a desplazarnos para realizar gestiones bancarias o extraer dinero", ha denunciado el alcalde, Jordi Alcon, quien ha lamentado que "no tener ninguna entidad bancaria en el pueblo reducirá también los servicios que se ofrecen al vecindario y al turismo que nos visita".
Y es que, la población, como apuntan desde el consistorio, tiene visitantes durante todo el año gracias a los parajes naturales que rodean la localidad como el Parc Natural de Penyagolosa y a las actividades impulsadas desde la administración municipal. "Si el vecindario y los turistas no pueden extraer dinero del cajero, se condenará la economía local", ha declarado Alcon.
"Hablamos de políticas de despoblamiento y de garantizar unos derechos a los vecinos y vecinas de los pueblos de interior, pero después las acciones en el mundo real atentan contra unos derechos básicos que se tendrían que garantizar", ha criticado el primer edil, quien ha añadido que "si nos quedamos sin banco estamos obligados a desplazarnos una hora hacia Atzeneta del Maestrat, a pesar del riesgo en las carreteras en estaciones con lluvia y nieve".
En este contexto, el alcalde ha criticado el "inmovilismo" del Consell ante una problemática que se está repitiendo en los pueblos de interior. “La ley de despoblamiento existe, pero no se está aplicando de manera efectiva. Lo que está pasando en Vistabella también está pasando en otros municipios como Catí, Useres, Costur o els Ibarsos, donde la pérdida de servicios básicos como el banco continúa avanzando. Al final, el discurso va por un lado y la realidad va por otra”, ha aseverado Alcon.
elperiodicoMediterraneo
Hunde los precios por debajo de cero

Europa encadena un nuevo récord de horas con precios eléctricos cero o negativos, una señal cada vez más visible de la transformación —y de las tensiones— del sistema eléctrico continental. Durante el segundo trimestre de 2025, los mercados mayoristas europeos registraron 4.407 horas con precios negativos, un 6% más que en el mismo periodo del año anterior, según el último informe trimestral del Market Observatory for Energy de la Comisión Europea.
El fenómeno se concentró especialmente en los meses de abril y mayo, que superaron con claridad los niveles de 2024, mientras que junio mostró una corrección significativa. Aun así, el balance trimestral confirma una tendencia estructural al alza, ligada al rápido crecimiento de la generación renovable y a las limitaciones de flexibilidad del sistema eléctrico europeo.
Las horas cero se producen cuando la oferta de electricidad supera con creces a la demanda, en particular en momentos de elevada producción solar y eólica combinada con una demanda moderada. En estos escenarios, determinadas centrales —especialmente nucleares, térmicas o instalaciones con altos costes de parada y arranque— prefieren seguir produciendo incluso pagando por verter su electricidad al mercado antes que desconectarse. El resultado son precios horarios negativos que, lejos de ser una anomalía puntual, empiezan a formar parte habitual del funcionamiento del mercado.
Los países del norte de Europa vuelven a situarse a la cabeza. Suecia lideró el ranking de horas con precios negativos en el segundo trimestre, apoyada en una elevada producción renovable y una fuerte capacidad hidráulica, mientras que otras zonas con alta penetración solar, como Alemania o los Países Bajos, también registraron numerosos episodios de precios por debajo de cero. En contraste, mercados con mayor dependencia térmica o menor integración renovable presentan una incidencia mucho más reducida.
Desde Bruselas, el diagnóstico es claro: el aumento de las horas cero no es un fallo del mercado, sino una señal de que el sistema eléctrico avanza más rápido en generación limpia que en almacenamiento, redes e instrumentos de flexibilidad. El propio informe subraya la necesidad de acelerar las inversiones en baterías, bombeo hidráulico, interconexiones transfronterizas y mecanismos de respuesta de la demanda que permitan absorber los excedentes de electricidad renovable.
El impacto económico es desigual. Para los consumidores finales, las horas cero no siempre se traducen en precios más bajos en la factura, ya que los costes de red, impuestos y contratos a plazo amortiguan estos movimientos. Para los productores renovables, en cambio, el incremento de precios negativos plantea desafíos crecientes sobre la rentabilidad, especialmente en ausencia de contratos a largo plazo o sistemas de cobertura. A su vez, para la industria electrointensiva, estos episodios abren oportunidades si existe capacidad real para desplazar consumos hacia las horas más baratas.
El auge de las horas cero se suma a otros indicadores que reflejan el cambio de paradigma del mercado eléctrico europeo: una cuota renovable estabilizada en torno al 52%, récords históricos de generación solar y un desplazamiento progresivo del carbón por el gas como tecnología de respaldo. Sin embargo, mientras la transición avanza por el lado de la oferta, el sistema sigue mostrando rigideces en el lado de la demanda y en las infraestructuras.
El mensaje que deja el segundo trimestre de 2025 es inequívoco. Europa ya no se enfrenta solo al reto de producir electricidad limpia, sino al de gestionarla de forma eficiente en tiempo real. Las horas cero, cada vez más frecuentes, se consolidan como el termómetro de un sistema en transición que necesita adaptar su arquitectura si quiere convertir la abundancia renovable en una ventaja económica y no en una fuente de distorsión creciente.
elEconomista.es
Habitualment assistim a un espectacle tan repetit que ja quasi forma part del paisatge: la presidenta de la Diputació converteix qualsevol problema en una excusa per a assenyalar el Govern d’Espanya. Si parlem d’aigua, la culpa és de Madrid i de Pedro Sánchez. Si parlem de carreteres, tres quarts del mateix. Si toquem Patrimoni, torna a aparéixer el mateix culpable universal. I així, dia rere dia, com si la política consistira a triar un enemic fix i disparar sense parar, amb l’esperança que el soroll tape la falta de resultats.
El que preocupa no és només el to, sinó el model. Aquesta manera de fer política (basada en la queixa permanent i la confrontació) acaba per buidar de sentit les institucions. Perquè una Diputació no està per a actuar com a altaveu de retrets, sinó per a liderar, coordinar, impulsar i acompanyar els municipis. Governar no és repartir culpes, és assumir responsabilitats. I si alguna cosa necessita una província com Castelló, amb realitats tan diverses i reptes tan complexos, és precisament gestió i projecte, no una campanya eterna.
Podria, com a alcalde de l’Alcora, caure també en aquesta dinàmica. Podria alçar-me cada matí i carregar contra la Generalitat Valenciana per assumptes que continuen pendents i que afecten directament el nostre poble. Podria recordar una i una altra vegada que l’any 2025 se’ns ha deixat de pagar un deute de 2 milions d’euros. Podria insistir que està paralitzat el projecte per a millorar i construir un gimnàs al Grangel Mascarós. Podria denunciar que el projecte del Pla Edificant per a millorar les instal·lacions del col·legi Comte d’Aranda continua abandonat. Podria repetir, amb raó, que fa més d’un any que esperem una autorització per a arreglar la Torre del Repés i evitar que cada dos per tres el rellotge es quede parat, com una metàfora involuntària de la desídia.
Podria, a més, subratllar que hui dia continuem sense conéixer un pla clar que ens ajude a impulsar una residència per a majors. Podria, també, assenyalar que està pendent l’execució d’una rotonda per a millorar l’accés a El Pantano des de la CV-190. Podria afegir a eixa llista les conseqüències de les retallades en matèria d’ocupació, que ens han fet perdre personal. Podria fer-ho. Podria convertir-ho en el meu discurs diari.
Però no ho faig. I no ho faig per una senzilla raó: perquè eixa no és la política útil. La política d’assenyalar sense parar pot donar titulars, però no resol problemes. Pot generar aplaudiments fàcils entre els convençuts, però no construeix ni un metre de carretera, ni obri una plaça de residència, ni arregla un col·legi, ni manté un servei públic. I, sobretot, no millora la vida de la gent, que és l’únic que hauria d’importar.
A l’Alcora tenim clar que governar és treballar. És tindre un projecte, saber cap a on volem que avance el nostre municipi i no perdre el temps en batalles estèrils. Per això, malgrat els obstacles, continuem impulsant iniciatives, buscant finançament, redactant projectes, licitant millores i defensant allò que considerem just per als nostres veïns i veïnes.
I ho fem, a més, governant per a tots i per a totes. No per a una part. No per als nostres. Governar és sumar, escoltar, prioritzar i decidir, encara que a voltes coste. I també és tindre la maduresa de cooperar amb totes les administracions, fins i tot quan no coincideixen les nostres sigles, perquè els problemes de la ciutadania no entenen de colors. La col·laboració institucional no és una concessió, és una obligació per a qui ostentem responsabilitats públiques.
Per això, quan veig la senyora Barrachina instal·lant-se cada dia en l’atac al Govern d’Espanya, arribe a una conclusió inevitable: no té un projecte per a aquesta província. Si el tinguera, parlaria de gestió, d’inversions, de planificació, d’objectius mesurables i de resultats. Parlaria de com fixar població a l’interior, de com millorar la mobilitat, de com reforçar l’atenció social, de com apostar per cultura i turisme amb estratègia, de com atraure oportunitats i ocupació. Però quan no hi ha una agenda pròpia, queda el recurs de la culpa aliena.
Governar a base de victimisme i confrontació pot ser rendible a curt termini. Però és profundament nociu a mitjà i llarg termini. Perquè alimenta la idea que res depén de nosaltres, que sempre és un altre qui ha de resoldre-ho tot, que les institucions només estan per a queixar-se. I això desmobilitza, cansa i decep.
Castelló mereix més. Mereix responsables públics que miren de cara els problemes i no s’amaguen darrere de l’insult fàcil. Mereix una Diputació que lidere amb serietat i amb ambició. I mereix, sobretot, una política que torne a il·lusionar: la que es basa en projecte, en treball i en cooperació. Perquè quan es governa amb il·lusió i amb rumb, s’avança. I quan es governa només per a confrontar, es perd el temps. I el temps, en la vida de la gent, és el més valuós que tenim.
Opinión | A FONDO
Alcalde de l'Alcora i secretari general del PSPV a la provincia de Castelló
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